Between the Lines | Nuevos consumos de la información: contrastar, contrastar y contrastar
El consumo de la información ha cambiado enormemente en 15 años. Han aparecido las redes sociales, los blogs y una enorme cantidad de diarios digitales que los jóvenes utilizan para contrastar la versión de los medios tradicionales (prensa, radio y televisión).
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Nuevos consumos de la información: contrastar, contrastar y contrastar

09 Ene Nuevos consumos de la información: contrastar, contrastar y contrastar

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Nací en 1981. Formo parte de la última generación que cursó EGB, BUP y COU. Mi primer móvil era un zapatófono de marca desconocida y con antena desplegable que me compraron mis padres con 17 años, y la primera vez que me conecté a Internet tenía 18 años y lo hice desde el aula de prácticas de redacción periodística en mi primer año de carrera. Cuando estudiaba Periodismo, en el 2000, no recuerdo ningún medio online, el buscador más utilizado era Altavista, las redes sociales que ahora nos son tan habituales no existían y estábamos desatados con los mensajes de messenger y los chats, que nos mantenían despiertos hasta altas horas de la madrugada.

Digo todo esto porque si alguien me hubiera dicho entonces que acabaría teniendo un blog, que no podría vivir sin un miniordenador metido en un móvil llamado Iphone y que mi principal fuente de información (y en ocasiones la más fiable) sería una red social como Twitter o determinados medios digitales que aún no se habían creado, habría pensado que estábamos hablando de otro mundo. Y efectivamente, así es. En tan solo 10 años, 15 si me apuráis, no solo ha cambiado el mapa mediático tal como lo conocíamos o como yo lo estudié (prensa, radio y televisión), sino que la forma en la que accedemos y consumimos la información es totalmente diferente.

Nunca como hasta ahora los contenidos han tomado tanta relevancia. Y lo han hecho por varios motivos. En primer lugar, Internet nos ha proporcionado acceso prácticamente ilimitado a contenidos de todo tipo y de cualquier parte del mundo, con lo que informarse nunca ha sido tan fácil. Fácil sí, pero ¿sencillo? La enorme cantidad de datos que nos rodea nos ha obligado a filtrar y a aprender a discriminar para encontrar contenidos de valor, o simplemente, dar con la información que realmente nos interesa. Para conseguirlo, hemos acabado tejiéndonos nuestra propia red de fuentes de información formada por medios, blogs y personas (que en el medio digital llamamos influencers) en cuyos contenidos confiamos.

La confianza, pues, va muy ligada a la forma de consumir la información

En los últimos años, hemos vivido un transvase de la confianza de los medios llamados ‘tradicionales’ (prensa, radio y televisión) a otros muchos canales del entorno digital (blogs, medios, redes sociales) que están desplazando a los líderes de opinión de antaño, especialmente por parte de los más jóvenes, y encumbrando a otros con mayor capacidad de desenvolverse en el entorno digital. ¿Por qué? Básicamente porque el consumo de la información ha cambiado y si ahora podemos informarnos a golpe de click desde un ordenador y desde cualquier sitio a través de nuestro móvil, ¿para qué esperar a las noticias de las 15h?

 

Dime cómo se informan los jóvenes y te diré adónde van los medios

Un reciente estudio de Ofcom publicado en The Guardian, el regulador de las telecomunicaciones en el Reino Unido, asegura que la prensa escrita es actualmente el medio menos utilizado por los ciudadanos para informarse (31%), seguido de la radio (32%), Internet (41%) y la televisión (67%). La mal llamada ‘caja tonta’ sigue siendo la reina, aunque, al igual que en el resto de medios, ha ido registrando descensos sistemáticos en su popularidad año tras año.

La caída en el uso de medios tradicionales para informarse en el Reino Unido ha sido proporcional a la subida registrada por otras opciones como los dispositivos móviles (del 21 al 25%) y -lo más llamativo de todo y que no acabo de entender muy bien- el aumento de aquellos que prefieren informarse por el boca a oreja (del 11 al 14%). Respecto a las fuentes más fiables, los que se informan principalmente a través de medios online, eligen la app y la web de la BBC en primer lugar (56%), aunque aumenta el uso de Facebook (29%) como primera opción.

Si hablamos de los más jóvenes, casi la mitad sigue confiando en la televisión para informarse, aunque el 59% de aquellos entre 16 y 25 años reconoce que busca una segunda opinión sobre las noticias en sus fuentes online.

Nos encontramos aquí con una tendencia relevante que no existía en mis tiempos de estudiante de periodismo: el contraste de la información en Internet por parte de los ciudadanos

 

Entre la caverna de Platón y la caverna mediática

Tal como decía anteriormente, la ingente cantidad de datos a la que nos vemos expuestos nos han forzado a desarrollar un sexto sentido para separar el polvo de la paja que, yendo un paso más allá, conduce a la creación de nuestros propios circuitos de consumo de la información con el fin de comprobar la veracidad del producto que estamos consumiendo, es decir, contrastar la versión que nos dan los medios.

Si para alejarse del idealismo de Platón con su caverna, Aristóteles decía que “la única verdad es la realidad”, el ciudadano ha aprendido que los medios, cada vez más, responden a un conglomerado de intereses que van de lo económico a lo político (entre tantos otros) que, con frecuencia, puede condicionar el enfoque de la noticia. Por ello, a la habitual lectura de al menos dos diarios distintos y de un informativo de radio y/o televisión, algunos han añadido la consulta de medios online de referencia, y otros han sustituido los medios tradicionales por los digitales.

Aunque el término caverna mediática fue acuñado por el ex presidente del FC Barcelona Joan Laporta hace casi una década para referirse a los medios de comunicación considerados por él españolistas y, por tanto, claramente contrarios a todo lo que hacía referencia a su equipo, la definición se ha extendido y se sigue utilizando aún hoy para referirse a determinados medios de comunicación muy ligados a ideologías de derechas (ya sea abiertamente o de forma sutil). A los medios que pertenecen a la caverna mediática se les atribuye parcialidad en el enfoque de la información, acusándoles incluso de falta de rigor.

Este mapa mediático, más politizado que nunca, ha provocado la aparición de medios alternativos que buscan encontrar su nicho de mercado informativo entre los ciudadanos que han perdido la confianza en sus referencias de antaño

Entre las nuevas fuentes utilizadas para contrastar la información, nos encontramos con numerosos diarios online. Entre ellos, observamos escisiones de diarios tradicionales, propuestas de nueva creación lideradas por periodistas conocidos y fácilmente identificables tanto política como económicamente y periódicos digitales promovidos por equipos de periodistas con extensa trayectoria que abogan por recuperar el rigor periodístico y huir del modelo tradicional basado en la publicidad para financiarse. Esto ha facilitado, sin duda, la tarea al lector a la hora de identificar el tipo de información que busca. También los blogs y portales especializados en determinadas materias (sector legal, política, economía, deportes…), algunos de ellos de gran prestigio, son una fuente habitual de consulta, en sustitución de las revistas profesionales y/o especializadas en versión impresa que, aunque pueden aportar profundidad a los temas, no ofrecen inmediatez en un mundo en constante movimiento.

Finalmente, las redes sociales, se están convirtiendo cada vez más en una fuente recurrente y fiable para contrastar la información, sobre todo porque ofrece la capacidad de hacerlo en tiempo real, algo que no siempre proporcionan los medios y sobre todo de interactuar, es decir, participar en la historia informativa. Esta tendencia se ve claramente reflejada en el caso de acontecimientos extraordinarios, como atentados terroristas, catástrofes naturales o eventos de gran magnitud. También se da la circunstancia de que el uso de determinadas redes sociales, Twitter la que más, sirve para obtener una versión alternativa de aquella emitida por los medios y considerada como oficial. Quizá Twitter sea el boca a oreja que citaba el estudio de Offcom del apartado anterior y el ‘patio de vecinos’ en lo que se convierte a veces, sirva para obtener información de interés (todo dependerá de a quién sigamos y de cuánto nos fiamos).

En definitiva, y cavernas aparte, me resulta interesante ver cómo ciertos medios que cuando yo estudiaba eran la referencia informativa están dando paso a un crisol de fuentes de las que los ciudadanos podemos (y debemos) beber para asegurarnos de que lo que consumimos se acerca lo más posible a la verdad. Si es que existe alguna.

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