Between the Lines | PR bombero y cliente pirómano
Si el cliente tiene un problema o una necesidad concreta, acude a un consultor de comunicación para pedir consejo. De nada sirve marcar objetivos, establecer una estrategia y definir acciones a seguir si luego acaba tomando decisiones por su cuenta. Hay que respetar la experiencia y conocimientos del asesor.
comunicación, PR, public relations, estrategia, asesores, consultoría, crisis, cliente
378
single,single-post,postid-378,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-theme-ver-9.1.2,wpb-js-composer js-comp-ver-4.4.4,vc_responsive

La triste historia del PR bombero y el cliente pirómano

07 Dic La triste historia del PR bombero y el cliente pirómano

Comparte y conecta...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Permitidme la licencia de parafrasear a mi admirado Marwan y su libro ‘La triste historia de tu cuerpo sobre el mío’ para titular este post sobre la más que triste relación entre los asesores de comunicación (PR en inglés, siglas de public relations) y determinados clientes empeñados en boicotear su propia imagen.

Si nos paramos a pensar, seguro que a todos se nos ocurre al menos una persona o empresa a la que atribuiríamos una “mala comunicación” o de la que diríamos que está mal asesorada en este campo. A mí, lo primero que me viene a la mente es la comparecencia ante los medios vía plasma de Mariano Rajoy que todos recordaremos por mucho tiempo. Teniendo como referencia este ejemplo, son muchas las ocasiones en las que he leído o escuchado voces que culpan a los asesores por acciones como ésta, o que incluso cuestionan si realmente existe una estrategia de comunicación detrás. Mientras la mayoría se pregunta qué tipo de estrategia respalda a Rajoy, yo -tal vez por deformación profesional- ante este tipo de dudas, siempre acabo preguntándome lo mismo: ¿Habrá hecho caso a sus asesores?

Por mi experiencia sé que, a menudo, asesorar en comunicación se asemeja más a predicar en el desierto o a la pedagogía que a la consultoría estratégica, especialmente con determinados perfiles de cliente. A saber:

1- El que sabe de comunicación…¡tanto o más que su asesor!

Aunque aparentemente la comunicación y el fútbol no tienen nada que ver, hay una cosa que sí tienen en común: todo el mundo se cree entrenador igual que piensa que hacer comunicación es fácil. Pero, si fuera tan sencillo, ¿por qué acudir a un profesional cuando se tiene un problema?

2- El que no sabe de comunicación…¡pero el que más sabe de su negocio! Y aunque nadie ponga eso en duda, sin conocer a ningún periodista, está convencido de saber lo que interesa a los medios que, casualmente, es su tema de especialidad. Lo complicado es hacerle entender que los periodistas suelen tener criterio propio y “no todo cuela”, por lo general, por lo que hay que trabajar los mensajes, los atributos, los objetivos…

3- El que sabe de comunicación…¡porque tiene un amigo periodista! Y como su amigo le publica todo, cree que salir en los medios es tan fácil como eso. Hay que ver en qué medio trabaja su amigo y si cubre la información que interesa a su negocio porque, aunque salga en prensa, quizá no esté llegado a su público objetivo. En estos casos, hay que asumir que, pese a la estrategia planteada, es posible que haya filtraciones de información (no controladas) al amigo periodista de tanto en tanto.

4- El que no tiene ni idea de comunicación…¡ni sabe para qué sirve porque nunca le ha hecho falta! Pero los tiempos cambian, las generaciones empujan y las necesidades del mercado (salida a bolsa, venta o compra, fusión), aún más. Estas circunstancias obligan a ciertas empresas a realizar una comunicación específica, aunque se vanaglorien de no haberla necesitado nunca para tener éxito…hasta ahora.

5- El que ha hecho siempre comunicación de forma instintiva…¡y cree que sabe! De nada vale explicar que la falta de estrategia, la arbitrariedad de las acciones, el trato con los periodistas y el contenido de los mensajes no son los más adecuados para su reputación (o incluso pueden perjudicarla involuntariamente). El reto es conseguir profesionalizar dinámicas y concepciones sobre la comunicación que se han llevado a cabo durante años.

6- Todas las combinaciones que queráis de las cinco anteriores y muchas otras que, sin duda, me dejo.

No nos engañemos, en todos los casos descritos -y en tantos otros-, hay un común denominador: han contratado o consultado con un asesor de comunicación porque ha surgido una necesidad, quizá puntual (una crisis) o más a largo plazo, pero la necesidad, haberla, hayla. Entonces, ¿por qué no hacer caso a lo que dice el experto?

La comunicación debe ser, por encima de todo, un trabajo en equipo entre el cliente y el consultor.

Si el cliente tiene un problema o una necesidad concreta, de nada sirve marcar objetivos, establecer una estrategia y definir acciones a seguir si luego acaba tomando decisiones por su cuenta. Debería darse por hecho que, una vez depositada la confianza en el consultor, él nos guiará sobre lo más adecuado a hacer, basado en su experiencia y sus años de ejercicio, aunque no guste o no se esté de acuerdo al 100%. Pelear con un cliente para evitar que se vea con un periodista que puede perjudicar su imagen más que beneficiarla, argumentar cada coma de una nota de prensa para que se adecúe al mensaje que atraerá a los medios o llamar para corregir una información que un portavoz de la empresa ha dado sin previa consulta o consenso, aunque son tareas asumidas como parte de la profesión, no deberían convertirse en una rutina diaria con los clientes.

En definitiva, y volviendo al ejemplo del comienzo, no sé si Mariano Rajoy es de los que se salta a la torera la estrategia o la sigue a rajatabla pero, si fuera de los primeros, tengan en cuenta que sus asesores tienen que apagar cada fuego que su cliente prende por su cuenta y, además, verse criticados por ello.

Comparte y conecta...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn
1Comment

Escribe un Comentario

No hace falta que rellenes tus datos. Si lo haces, no te preocupes, no los utilizaremos para enviarte ningún tipo de publicidad. Sin embargo, enviando tu comentario estarás aceptando la Política de Privacidad de Between the Lines